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Miomas uterinos: qué son, síntomas y cuándo conviene tratarlos

Los miomas uterinos son tumores benignos muy frecuentes y muchas veces sin síntomas. Qué tipos hay, cómo se diagnostican y cuándo se vigilan o se tratan.

Por Dr. Adrián Martínez · 16 de octubre de 2026 · 11 min de lectura

Estetoscopio sobre una superficie azul clara, sin personas ni texto

Imagen ilustrativa generada digitalmente. No representa a pacientes ni personal real.

Los miomas uterinos, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos, es decir, no cancerosos, que se forman en el músculo del útero. Son los tumores benignos más comunes en mujeres en edad fértil, y una parte importante de quienes los tienen nunca presenta síntomas. Cuando los hay, lo habitual es sangrado menstrual abundante o prolongado, presión en la parte baja del abdomen y, en algunos casos, anemia. Se diagnostican con una exploración y un ultrasonido, y no todos necesitan tratamiento: muchos solo se vigilan. Cuando se tratan, existen opciones médicas, procedimientos que conservan el útero y cirugías, y la elección depende de los síntomas, el tamaño, la ubicación, tu edad y si deseas un embarazo.

Este artículo explica qué son, qué tipos hay, cómo se reconocen y se estudian, y en qué momento suele plantearse tratarlos. Ninguna de la información que aquí aparece sirve para diagnosticarte o elegir un tratamiento por tu cuenta: eso solo puede hacerlo un ginecólogo tras valorarte.

¿Qué son los miomas uterinos?

El IMSS los define como tumores del útero de origen siempre benigno, que pueden formarse en distintas capas de ese órgano. Pueden ser únicos o múltiples, muy pequeños o de gran tamaño, y pueden crecer, reducirse o mantenerse del mismo tamaño con el tiempo, según el NICHD. La revisión mexicana de 2017 los describe como dependientes de las hormonas, lo que se relaciona con que sean más frecuentes durante la etapa reproductiva, y el IMSS señala que el sobrepeso y la obesidad favorecen la producción de estrógenos, las hormonas que estimulan su crecimiento.

¿Qué tan frecuentes son? Las cifras varían bastante según la fuente, y la razón es que dependen de cómo se cuenta: no es lo mismo contar a quienes tienen síntomas que a quienes tienen miomas detectados por ultrasonido. El IMSS estima que alrededor de 80 por ciento de las mexicanas desarrollará miomas en algún momento de su vida reproductiva. El Office on Women's Health habla de entre 20 y 80 por ciento de las mujeres a los 50 años, una revisión mexicana de 2017 de entre 5 y 65 por ciento según edad y origen, y una guía clínica del Hospital General de México de 2012 de entre 4 y 30 por ciento entre los 30 y los 50 años. Lo que todas coinciden en señalar es que son muy comunes; la revisión mexicana añade que se diagnostican sobre todo entre los 35 y los 54 años.

Punto clave

Tener miomas no es una enfermedad que obligue a hacer algo de inmediato. Lo que decide si se tratan no es su existencia, sino lo que causan: sangrado que afecta tu salud, dolor o presión que afecta tu vida diaria, o un obstáculo para un embarazo que buscas.

Tipos de miomas según su ubicación

Los miomas se clasifican según el lugar del útero donde crecen, y esa ubicación importa porque explica en buena parte qué síntomas dan y qué opciones de tratamiento hay. La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) tiene un sistema que los numera de 0 a 8; para entender lo básico basta con conocer los tres grupos principales y algunas variantes.

TipoDónde crecePor qué importa
SubmucosoJusto debajo del revestimiento interno del útero, hacia la cavidadDistorsiona la cavidad; según la revisión mexicana, se asocia con sangrado excesivo, infertilidad y pérdida gestacional recurrente
IntramuralDentro de la pared muscular del úteroPuede crecer lo suficiente como para deformar la cavidad o la superficie externa del útero
SubserosoEn la superficie exterior del úteroSi es grande, puede presionar órganos vecinos, como la vejiga o el intestino
PediculadoCrece sobre un tallo, hacia fuera del útero o hacia su cavidadUn mioma que se tuerce puede causar dolor intenso y repentino
CervicalEn el cuello del úteroSe ubica en el cuello y no en el cuerpo del útero, según la clasificación FIGO

La guía del Hospital General de México añade que los miomas submucosos pueden asomarse por el cuello uterino, y que el dolor intenso aparece generalmente cuando un mioma se degenera o se tuerce. Estos eventos son poco frecuentes, pero explican por qué un dolor repentino e intenso en el abdomen bajo no debe esperar una cita programada.

Síntomas: cuándo los miomas se hacen notar

La mitad de las mujeres con miomas no presenta síntomas, según el IMSS; una revisión mexicana de 2017 calcula alrededor de una cuarta parte. Cuando aparecen, MedlinePlus y el IMSS coinciden en describirlos así:

  • Menstruaciones abundantes o prolongadas, y sangrado entre periodos.
  • Menstruaciones dolorosas o dolor tipo cólico que se acentúa durante el periodo.
  • Sensación de pesadez o plenitud en la parte baja del abdomen, y aumento de volumen del abdomen.
  • Ganas frecuentes de orinar, o irritación de la vejiga, cuando el mioma presiona ese órgano.
  • Estreñimiento, cuando la presión es sobre el intestino.
  • Dolor lumbar, o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dificultad para lograr o mantener un embarazo, en algunos casos.

En la revisión mexicana de 2017, el sangrado es el síntoma más frecuente, en alrededor de 60 por ciento de las mujeres con síntomas, y en muchos casos no guarda relación con el tamaño ni con el número de miomas. El dolor por compresión aparece en alrededor de 25 por ciento y las dificultades para concebir en alrededor de 15 por ciento de los casos con síntomas.

La anemia: el síntoma que no se ve venir

Uno de los riesgos más prácticos de los miomas es la anemia. El sangrado abundante y prolongado, mes tras mes, puede disminuir la hemoglobina, la proteína de la sangre que transporta oxígeno. El IMSS advierte que la anemia puede llegar a ser severa y que conviene estar alerta ante cansancio crónico, sensación de fatiga y somnolencia durante el día; justamente por eso, en una mujer con sangrado abundante se pide una biometría hemática (el análisis de sangre que mide la hemoglobina) además del ultrasonido. La revisión mexicana señala que en casos extremos puede requerir hospitalización.

Si notas que necesitas cambiar tu protección menstrual con una frecuencia que te limita, que el sangrado dura más días que antes o que te sientes cansada de una forma que no se explica por tu rutina, vale la pena plantearlo en consulta aunque «no duela nada». Es un síntoma con tratamiento, y esperar solo permite que el desgaste se acumule.

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Cómo se diagnostican los miomas

A veces el médico los detecta al explorar la pelvis, porque el útero está aumentado de tamaño o tiene contornos irregulares; otras veces aparecen por casualidad en un ultrasonido que se pidió por otro motivo. El IMSS usa el ultrasonido pélvico para ver la presencia y el tamaño de los miomas, y la revisión mexicana de 2017 lo llama el patrón de referencia para aclarar la sospecha, con una sensibilidad de hasta 85 por ciento en miomas de 3 centímetros o más, aunque reconoce que es menos útil para ubicar con precisión miomas múltiples o en úteros muy grandes.

Cuando la información no basta, existen estudios complementarios. La histerosonografía, un ultrasonido con contraste, ayuda a identificar miomas submucosos. La histeroscopia, que permite ver el interior del útero con una cámara delgada, diferencia un mioma submucoso de un pólipo y se hace en consulta, sin anestesia, según la misma revisión. La resonancia magnética es la técnica con mayor sensibilidad y especificidad para ver la totalidad de los miomas, pero tiene un costo mayor y se reserva para casos con dificultad diagnóstica. Y si hay sangrado abundante, se solicita la biometría hemática ya mencionada.

Hay un matiz que las fuentes mencionan sin dramatizar: ni el ultrasonido ni la resonancia pueden descartar por completo, antes de una cirugía, que un tumor sea maligno. Por eso la vigilancia importa. La revisión mexicana habla de una incidencia de sarcoma de uno de cada 1,500 casos en mujeres menores de 40 años, y el Office on Women's Health lo describe como una posibilidad rara que no aumenta por tener miomas. La guía del Hospital General de México menciona que la degeneración maligna ocurre en menos de 0.1 por ciento, sobre todo con crecimiento rápido o en la menopausia.

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¿Cuándo conviene tratarlos y cuándo solo vigilarlos?

La respuesta más clara que dan el IMSS y la guía del Hospital General de México es que no existe un tratamiento igual para todas: el tamaño del útero, la edad y el deseo de embarazo son factores que se consideran, junto con los síntomas. Si el mioma se descubre sin que dé molestias, el IMSS indica que se brinda seguimiento semestral o anual con estudios de imagen para vigilar su posible crecimiento, y no tratamiento. La revisión mexicana de 2017 menciona como principales indicaciones para operar el sangrado uterino anormal o los síntomas relacionados con el tamaño de los miomas, la infertilidad y la pérdida gestacional recurrente.

Las opciones disponibles se agrupan en tres grandes familias, que conviene conocer solo para entender una consulta, no para elegir por tu cuenta:

OpciónEn qué consisteCuándo suele considerarse
VigilanciaUltrasonidos periódicos y consultas de seguimientoMiomas sin síntomas, según el IMSS
Tratamiento médicoMedicamentos hormonales o un dispositivo que libera hormonas en pequeñas cantidades; algunos análogos se usan antes de una cirugíaSíntomas con miomas pequeños y deseo de conservar la fertilidad (IMSS). Regulan el sangrado, pero no modifican el tamaño del mioma
Procedimientos que conservan el úteroEmbolización de las arterias del útero, ablación térmica del mioma o miomectomía, que retira el mioma y deja el úteroMiomas grandes en quien desea conservar la fertilidad (IMSS)
HisterectomíaCirugía que retira el útero, generalmente conservando ovarios y trompasMujeres que no planean tener más hijos (IMSS)

Dos precisiones que importan. La primera, que las fuentes mencionan sobre el tratamiento médico: la guía del Hospital General de México explica que los hormonales regulan el ciclo y limitan el sangrado, pero no cambian el tamaño ni el crecimiento del mioma, mientras que MedlinePlus indica que algunos medicamentos pueden frenar o detener el crecimiento: las fuentes difieren, y por eso es tu médico quien debe decir qué esperar en tu caso. La segunda, sobre la cirugía: el IMSS aclara que a quienes desean conservar la fertilidad se les ofrece una cirugía conservadora para retirar los miomas y que, en quienes no planean más hijos, la histerectomía total abdominal normalmente no requiere retirar ovarios ni trompas, por lo que no se necesita terapia hormonal de reemplazo.

Cuidado

La revisión mexicana de 2017 recomienda evitar la histerectomía cuando el único síntoma es el sangrado o durante la transición a la menopausia, porque existen alternativas, y menciona que la cirugía puede sobrepasar sus ventajas cuando hay un solo mioma que puede extraerse de forma menos invasiva. Si te plantean retirar el útero, preguntar por otras opciones y pedir una segunda opinión es una decisión razonable, no una desconfianza.

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Miomas, fertilidad y embarazo

Es de las preguntas que más angustian: «¿podré embarazarme con miomas?». La revisión mexicana de 2017 dice que el papel de los miomas como causa de infertilidad ha sido muy discutido, porque muchas mujeres se embarazan con facilidad y otras no, y que la ubicación es lo decisivo: según la evidencia que revisa, los miomas submucosos, los intramurales y los subserosos interfieren con la fertilidad, en ese orden decreciente de importancia. Calcula que los miomas pueden ocasionar infertilidad en 2 a 3 por ciento de los casos, y que en alrededor de 15 por ciento de las mujeres con síntomas hay dificultad para concebir.

Cuando se logra el embarazo, los miomas se asocian con más complicaciones posibles, como sangrado en el primer trimestre, presentación anormal del bebé, parto prematuro y mayor frecuencia de cesárea, según la misma revisión y el Office on Women's Health. Son posibilidades, no certezas. Lo importante es avisar a tu ginecólogo, antes de buscar un embarazo, que tienes miomas, para que valore su tamaño y su ubicación. Para quien recurre a reproducción asistida, la revisión mexicana sugiere considerar la miomectomía previa en los submucosos e intramurales, y señala que los subserosos casi no afectan los resultados; es una decisión que corresponde al especialista.

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Cuándo consultar sin esperar

  • Tus periodos se volvieron más abundantes o más largos, o sangras entre uno y otro.
  • Te sientes con cansancio crónico, fatiga o somnolencia que no se explica por tu rutina, sobre todo si tus periodos son abundantes.
  • Notas presión o pesadez en la parte baja del abdomen, aumento del abdomen, ganas frecuentes de orinar o estreñimiento nuevo.
  • Tienes dolor durante las relaciones sexuales o dolor lumbar que se repite.
  • Llevas tiempo buscando un embarazo y tienes miomas o sospechas de ellos.
  • Ya te dijeron que tienes miomas y notas que crecen rápido, o aparecen síntomas nuevos después de la menopausia.
  • Tienes un dolor abdominal repentino y muy intenso: en ese caso no esperes una cita, acude a urgencias.

Ante cualquiera de estas situaciones, una consulta ginecológica con ultrasonido suele ser suficiente para orientar los siguientes pasos. Y si ya tienes un diagnóstico, no tomes ninguna decisión sobre cirugía o tratamientos sin comentar todas las opciones con tu médico y, si te queda alguna duda, con una segunda opinión.

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Preguntas útiles para llevar a tu consulta

  • ¿De qué tipo son mis miomas y dónde están ubicados?
  • ¿Cuánto miden y cuántos hay? ¿Habría que repetir el ultrasonido, y cada cuánto?
  • ¿Mis síntomas se explican por los miomas o puede haber otra causa?
  • ¿Tengo anemia? ¿Debo hacerme una biometría hemática?
  • Si quiero embarazarme ahora o más adelante, ¿cambia algo en el manejo?
  • ¿Qué opciones tengo además de la cirugía, y cuáles son sus ventajas y riesgos para mi caso?
  • ¿Qué señales deberían hacerme volver antes de la siguiente cita?

El IMSS también recomienda, a la par del tratamiento médico o quirúrgico, una alimentación balanceada y actividad física para prevenir o eliminar el sobrepeso y la obesidad, que influyen en la producción de estrógenos. No sustituyen una valoración ni un tratamiento, pero sí forman parte de las recomendaciones generales que da esa institución.

En resumen

Los miomas son tumores benignos y muy frecuentes del músculo del útero; muchos no dan síntomas y solo se vigilan. Cuando los dan, lo más común es el sangrado abundante y prolongado, que puede causar anemia, y la presión pélvica. Se diagnostican con exploración y ultrasonido, y el tratamiento va desde la vigilancia hasta medicamentos, procedimientos que conservan el útero o cirugía, según los síntomas, el tamaño, la ubicación, tu edad y tu deseo de embarazo. Si tus periodos cambiaron, te sientes cansada o buscas un embarazo con miomas, agenda una valoración.

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Aviso importante: la información de este artículo es estrictamente informativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional de la salud. Consulta a tu médico.

Preguntas sobre este tema

  • ¿Los miomas son cáncer?

    No. Los miomas, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos del músculo del útero. Según el Office on Women's Health, un mioma canceroso es muy raro, menos de uno en mil, y tener miomas no aumenta el riesgo de ese cáncer. Un crecimiento rápido o la aparición de síntomas nuevos después de la menopausia sí merece valoración.

  • ¿Todos los miomas dan síntomas?

    No. El IMSS señala que la mitad de las mujeres con miomas no desarrolla síntomas, y una revisión mexicana de 2017 calcula que cerca de una cuarta parte permanece sin síntomas. Cuando los hay, los más frecuentes son el sangrado abundante o prolongado y la presión en la pelvis.

  • ¿Los miomas impiden el embarazo?

    No necesariamente. Muchas mujeres con miomas se embarazan sin dificultad. La ubicación del mioma es lo más importante: los que distorsionan la cavidad del útero tienen más probabilidad de afectar la fertilidad. Si buscas un embarazo, tu médico valorará tamaño y ubicación antes de proponer algo.

  • ¿Los miomas siempre se operan?

    No. Si no causan síntomas, el IMSS indica que se les da seguimiento con ultrasonido cada seis meses o cada año. Existen tratamientos médicos, procedimientos que conservan el útero y cirugías; la decisión depende de los síntomas, del tamaño y la ubicación de los miomas, de tu edad y de si deseas un embarazo.

  • ¿Qué estudio confirma que tengo miomas?

    Con frecuencia se sospechan en la exploración y se confirman con un ultrasonido, abdominal o transvaginal. En algunos casos se usan estudios complementarios, como la histeroscopia o la resonancia magnética, y si hay sangrados abundantes se pide una biometría hemática para revisar si hay anemia.

  • ¿Hacerme una histerectomía es la única solución definitiva?

    La histerectomía, que retira el útero, es el procedimiento definitivo, pero no es la única opción: la revisión mexicana de 2017 recomienda evitarla cuando el único síntoma es el sangrado o existen alternativas menos invasivas. Si te la proponen, es razonable preguntar qué otras opciones existen y pedir una segunda opinión.

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