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Hepatitis B y C: síntomas, pruebas y cómo se transmiten

La hepatitis B y C suelen pasar años sin síntomas. Cómo se transmiten, qué pruebas las confirman y qué dicen las fuentes sobre el tratamiento.

Por Dr. Adrián Martínez · 15 de octubre de 2026 · 11 min de lectura

Mano con guante rosa sostiene un tubo de ensayo con una muestra de sangre sobre un fondo claro, sin rostro ni texto

Imagen ilustrativa generada digitalmente. No representa a pacientes ni personal real.

La hepatitis B y la hepatitis C son infecciones virales del hígado que pueden pasar años sin dar síntomas. Las dos se transmiten por sangre; la hepatitis B, además, se transmite con frecuencia por relaciones sexuales, sobre todo en personas no vacunadas, mientras que la hepatitis C se transmite por sexo con menos frecuencia, en prácticas con exposición a sangre. Solo un análisis de sangre confirma si tienes alguna de las dos. La hepatitis B se previene con una vacuna y, en su forma crónica, se controla con antivirales; la hepatitis C, para la que no existe vacuna, se cura en más de 95 % de los casos con tratamiento antiviral. Aquí repasamos síntomas, formas de transmisión, pruebas y tratamiento en términos generales, con datos verificados al 15 de octubre de 2026.

Hepatitis B y C: qué son y en qué se diferencian

Hepatitis significa inflamación del hígado, y puede deberse a distintos virus. La B y la C son las que más se mencionan en relación con la salud sexual: la NOM-039-SSA2-2014, la norma mexicana para la prevención y control de las infecciones de transmisión sexual, incluye las hepatitis virales B y C entre las que pueden transmitirse sexualmente. Comparten el hígado como blanco y la posibilidad de volverse crónicas, pero se comportan de forma distinta, como muestra esta tabla.

AspectoHepatitis BHepatitis C
SangreSí: heridas con agujas, tatuajes y perforaciones, jeringas u objetos cortantes compartidos (OMS)Sí, es la vía más frecuente: inyecciones y procedimientos sin condiciones seguras, transfusiones de sangre no analizada, agujas compartidas (OMS)
Relaciones sexualesSí; es más frecuente en personas no vacunadas con varias parejas (OMS)Menos frecuente; puede ocurrir en prácticas sexuales con exposición a sangre (OMS)
De madre a hijoSí, durante el parto (OMS)Posible, aunque menos frecuente (OMS)
VacunaSíNo existe (OMS, CDC)
Evolución a infección crónicaEn adultos, menos de 5 %; en lactantes, entre 90 y 95 % (OMS y CDC)Cerca de 70 % (rango de 55 a 85 %) (OMS)
TratamientoLa aguda no tiene tratamiento específico; en la crónica, antivirales que ayudan a controlarla, pero que no son una cura (OMS, CDC)Antivirales de acción directa que curan más de 95 % de los casos (OMS, CDC)

Síntomas: lo más frecuente es que no haya ninguno

La OMS indica que la mayoría de las personas con hepatitis B no presenta síntomas al principio, y que los de la hepatitis C aguda son poco frecuentes. Cuando aparecen, las fuentes describen:

  • Color amarillento en la piel y en los ojos (ictericia).
  • Orina oscura y, en algunos casos, heces claras.
  • Cansancio intenso.
  • Náuseas, vómitos, pérdida del apetito y dolor abdominal.
  • Dolor en las articulaciones y fiebre.

Sobre cuándo aparecen, las fuentes no coinciden del todo. Para la hepatitis B, el CDC señala que los síntomas agudos suelen comenzar unos 90 días después de la exposición. Para la hepatitis C, la OMS habla de entre 2 semanas y 6 meses, y el CDC de entre 2 y 12 semanas. Lo importante es que no sirven para fechar un posible contagio: nadie puede asegurar cuándo ocurrió solo por los síntomas.

La parte menos visible es la crónica. Con el tiempo, una infección crónica puede causar cirrosis (cicatrización del hígado) y cáncer de hígado. En la hepatitis C, la OMS estima que entre 15 y 30 % de las personas con infección crónica desarrolla cirrosis en 20 años. Y como muchas veces no hay síntomas, el diagnóstico llega tarde: la OMS calcula que en 2024 solo 27 % de las personas con hepatitis B crónica sabía que la tenía, y que entre 2015 y 2024 había sido diagnosticado 36 % de los 68 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis C.

Cuidado

No tener síntomas no descarta hepatitis. Y si notas piel u ojos amarillos, orina muy oscura, cansancio intenso con náuseas o dolor abdominal, busca valoración médica: estas señales no confirman una hepatitis, pero necesitan revisión y un análisis de sangre.

¿Cómo se transmiten? Sangre, relaciones sexuales y embarazo

En la hepatitis B, la OMS describe tres vías principales: la sangre (heridas con agujas, tatuajes o perforaciones y el uso compartido de jeringas y objetos cortantes contaminados), el contacto sexual y el paso de la madre al bebé durante el parto. El CDC resume que se transmite cuando sangre, semen u otros líquidos corporales, incluso en cantidades microscópicas, entran al cuerpo de una persona no infectada. En niños pequeños también puede transmitirse por contacto entre úlceras o heridas abiertas.

En la hepatitis C, la vía más frecuente es la exposición a sangre infectada: inyecciones y procedimientos sanitarios sin condiciones seguras, transfusiones de sangre no analizada y agujas o jeringas compartidas, según la OMS. La NOM-039 considera sospechosa a una persona con antecedentes de transfusiones, jeringas compartidas o prácticas sexuales con exposición a sangre. El paso de madre a hijo es posible, pero menos frecuente.

Tampoco conviene temerle a lo que no la transmite. Según la OMS, la hepatitis C no se transmite por leche materna, alimentos, agua, abrazos, besos ni por compartir comida o bebida. El CDC indica que la hepatitis B no se transmite por saliva, besos, cubiertos, estornudos, tos, abrazos, lactancia, alimentos ni agua. Hay un punto en que las fuentes no coinciden: la OMS menciona la saliva entre los líquidos relacionados con la transmisión sexual de la hepatitis B, mientras que el CDC dice que besar y compartir cubiertos no la transmite. Como no coinciden, no damos una respuesta definitiva sobre la saliva; si tienes dudas concretas, coméntalas con tu médico.

Transmisión sexual: qué tan frecuente es y cómo reducir el riesgo

El CDC incluye el contacto sexual entre las principales formas de transmitir la hepatitis B, y menciona a las parejas sexuales de personas con la infección y a los hombres que tienen sexo con hombres entre los grupos de mayor riesgo. La OMS precisa que ocurre por contacto con semen o secreciones vaginales, y que es más frecuente en personas no vacunadas con varias parejas. En la hepatitis C, la OMS señala que la vía sexual es menos frecuente, ligada a prácticas con exposición a sangre, y que el riesgo es mayor en hombres que tienen sexo con hombres y en personas con varias parejas.

Las medidas que recomienda la OMS son prácticas: usar condón, vacunarse contra la hepatitis B, y no compartir agujas, jeringas ni objetos cortantes. La NOM-039 recomienda además que se estudie a las parejas o contactos de las personas afectadas. Si buscas ideas para hablar de esto con tu pareja o para protegerse mejor, estos artículos pueden ayudarte.

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Pruebas: cómo se confirma cada hepatitis

Ni los síntomas ni la exploración permiten distinguir una hepatitis viral de otra: la OMS señala que el diagnóstico se confirma con análisis de sangre. La tabla resume los más usados.

PruebaQué buscaCómo se interpreta
Antígeno de superficie del virus B (HBsAg)Presencia del virus de la hepatitis BJunto con otros marcadores, permite distinguir una infección aguda de una crónica (OMS)
Anticuerpos IgM anti-coreRespuesta reciente frente al virus BLa NOM-039 los utiliza para confirmar una infección aguda por hepatitis B
Anticuerpos contra el virus CContacto previo con el virusReactivo no es igual a infección activa: los anticuerpos persisten después de curarse (CDC, OMS)
ARN del virus C (carga viral)Virus activo en la sangreConfirma si la infección es crónica y requiere tratamiento; se hace de forma automática si los anticuerpos son reactivos (OMS, CDC)

En la hepatitis C, el CDC indica que si pudo haber una exposición en los últimos seis meses se pide directamente la prueba de material genético en lugar de la de anticuerpos, y que hay pruebas rápidas de anticuerpos con resultado en unos 30 minutos. En la hepatitis B, los resultados pueden mostrar una infección aguda o crónica, inmunidad por vacunación, o una infección pasada ya resuelta.

En cuanto a quién debería hacerse las pruebas, el CDC recomienda que todos los adultos se hagan al menos una vez en la vida la de hepatitis B y la de hepatitis C, y que las embarazadas lo hagan en cada embarazo; las personas con exposición de riesgo continua necesitan pruebas periódicas. Son recomendaciones de Estados Unidos. La NOM-039 prevé la detección de hepatitis B y C en todas las donaciones de sangre y el manejo de la coinfección con VIH, sin establecer de forma explícita el tamizaje a todas las personas con una ITS. Por eso conviene que decidas con tu médico qué prueba te corresponde según tus riesgos. Si quieres entender un resultado reactivo o no reactivo, este artículo lo explica.

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Tratamiento de la hepatitis B, en términos generales

La OMS indica que la hepatitis B aguda no tiene tratamiento específico y que la atención se centra en aliviar los síntomas. En la gran mayoría de los adultos la infección se resuelve por sí sola: la OMS estima que menos de 5 % evoluciona a la forma crónica, y el CDC señala que cerca de 95 % de los adultos infectados se recupera por completo.

La forma crónica se trata con antivirales que, según la OMS, pueden retrasar la cirrosis, reducir el cáncer de hígado y mejorar la supervivencia. El CDC aclara que estos medicamentos no son una cura y que ayudan solo a una parte de las personas, por lo que quienes tienen hepatitis B crónica deben ser atendidas por un especialista que vigile la función del hígado con regularidad. También señala que en algunas personas el virus puede reactivarse. Qué antiviral conviene y cuánto tiempo lo requiere cada persona lo decide el especialista, no un artículo general. La OMS estima que en 2024 solo 4,3 % de las personas con hepatitis B crónica recibía tratamiento, otro motivo para hacerse la prueba.

Tratamiento de la hepatitis C: hoy tiene cura

A diferencia de la B, la hepatitis C puede curarse. La OMS y el CDC coinciden en que los antivirales de acción directa curan más de 95 % de los casos, con pocos o ningún efecto secundario según la OMS. Las fuentes dan duraciones algo distintas: el CDC habla de 8 a 12 semanas de tratamiento y la OMS, de 12 a 24 semanas según haya o no cirrosis. El esquema exacto lo define el especialista. El CDC añade que quien se ha curado puede volver a infectarse, y que no existe una vacuna contra este virus.

En México existe el Programa Nacional para la Eliminación de la Hepatitis C, que la OPS describió el 29 de julio de 2025 como piedra angular de la respuesta nacional. Según esa nota, el diagnóstico y el tratamiento son gratuitos, universales y oportunos, con tasas de curación superiores a 95 %, y la meta es eliminar la hepatitis C para 2030. No pudimos confirmar al 15 de octubre de 2026 los criterios de acceso vigentes ni las unidades donde se ofrece, así que conviene preguntar directamente en tu unidad de salud pública o con tu médico.

Prevención: la vacuna contra la hepatitis B y otras medidas

La hepatitis B es prevenible con vacuna. La OMS indica que protege durante al menos 20 años y probablemente de por vida, y que se recomienda desde el nacimiento. En México, la NOM-039 establece que la prevención de la hepatitis B debe incluir la aplicación de la vacuna; cuántas dosis necesitas y cuándo depende de tu edad e historial, y lo define quien te vacuna. Para la hepatitis C no hay vacuna, así que la prevención se basa en reducir la exposición a sangre y en las prácticas sexuales.

  • Usar condón en las relaciones sexuales.
  • No compartir agujas, jeringas ni objetos cortantes, y hacerse tatuajes o perforaciones solo con material estéril.
  • Acudir a servicios que sigan prácticas seguras de inyección y de atención de salud.
  • En la hepatitis C, acudir a servicios de reducción de daños si se usan drogas inyectadas.
  • Preguntar a tu médico por tu estado de vacunación contra la hepatitis B.
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Hepatitis B, hepatitis C y embarazo

La transmisión de madre a hijo es especialmente importante en la hepatitis B, porque una infección en los primeros años de vida tiene más probabilidades de volverse crónica. La OMS explica que para evitarla se administran antivirales a la madre y se vacuna al bebé poco después de nacer. El CDC recomienda hacer la prueba a todas las embarazadas en cada embarazo, de preferencia en el primer trimestre, y a los bebés de madres con hepatitis B.

En la hepatitis C, el paso de madre a bebé es posible aunque menos frecuente, y el CDC también recomienda la prueba a todas las embarazadas y a los bebés nacidos de madres con la infección. Si estás embarazada o planeas estarlo, pregunta en tu control prenatal por estas pruebas.

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Si te dan un diagnóstico: qué esperar

Un resultado positivo no es una sentencia, pero sí exige seguimiento. En la hepatitis B crónica, el CDC recomienda atención con un especialista y monitoreo regular. Para evaluar el hígado, la OMS menciona ecografías y elastografía (un estudio que mide la rigidez del hígado) en la hepatitis B, y biopsia o análisis de sangre no invasivos en la hepatitis C. Además del tratamiento, conviene que las parejas y las personas con las que convives se valoren: la NOM-039 recomienda que se estudie a las parejas o contactos de las personas afectadas.

Si lo que sientes es miedo o culpa, es una reacción comprensible y muy común ante cualquier diagnóstico. Hablar con tu médico, con una persona de confianza o con un servicio de apoyo ayuda a tomar decisiones con más calma.

¿Cuándo conviene hacerse la prueba o acudir a valoración?

  • Nunca te has hecho la prueba de hepatitis B ni de hepatitis C.
  • Tuviste relaciones sexuales sin condón con una pareja nueva o con una pareja con hepatitis.
  • Compartiste agujas, jeringas u objetos cortantes, o te hiciste un tatuaje o perforación sin material estéril.
  • Recibiste una transfusión o un procedimiento médico en condiciones que no estás seguro de que fueran estériles.
  • Tienes piel u ojos amarillos, orina oscura, cansancio intenso o dolor abdominal.
  • Estás embarazada o planeas un embarazo.
  • Tienes VIH u otra infección de transmisión sexual.

Ninguna de estas situaciones equivale a un diagnóstico; son motivos para solicitar una prueba y decidir con tu médico los siguientes pasos.

En resumen

La hepatitis B y la hepatitis C suelen pasar sin síntomas durante años, así que la única forma de saber si las tienes es un análisis de sangre. La B se transmite por sangre, por relaciones sexuales y de madre a hijo; la C, sobre todo por sangre, y por vía sexual con menos frecuencia. La B se previene con una vacuna y, cuando se vuelve crónica, requiere seguimiento con un especialista; la C se cura en más de 95 % de los casos con antivirales y no tiene vacuna. Hacerte la prueba, usar condón, no compartir material cortante y vacunarte contra la B son las medidas que más cambian el panorama. Si tienes dudas sobre tu caso, una valoración confidencial es el mejor siguiente paso.

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Aviso importante: la información de este artículo es estrictamente informativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional de la salud. Consulta a tu médico.

Preguntas sobre este tema

  • ¿La hepatitis B y la hepatitis C se transmiten por relaciones sexuales?

    La hepatitis B sí: la OMS y el CDC la reconocen como una de sus principales formas de transmisión, sobre todo en personas no vacunadas con varias parejas. La hepatitis C puede transmitirse sexualmente, pero es una vía menos frecuente y se asocia a prácticas con exposición a sangre, según la OMS. En ambas, el condón reduce el riesgo.

  • ¿Se puede tener hepatitis sin síntomas?

    Sí, y es lo más habitual. La OMS indica que la mayoría de las personas con hepatitis B aguda no presenta síntomas, y que los síntomas agudos de la hepatitis C son poco frecuentes. Por eso la única manera de saber si tienes una de estas infecciones es un análisis de sangre.

  • ¿Cómo se sabe si tengo hepatitis B o C?

    Con análisis de sangre. En la hepatitis B se buscan marcadores como el antígeno de superficie del virus (HBsAg). En la hepatitis C se hace primero una prueba de anticuerpos y, si es reactiva, una prueba del material genético del virus para confirmar si la infección está activa.

  • ¿La hepatitis C tiene cura?

    Sí. Según la OMS y el CDC, los antivirales de acción directa curan más de 95 % de los casos, con tratamientos que duran entre 8 y 24 semanas según la fuente y la presencia de cirrosis. El esquema lo define un especialista. Quien se ha curado puede volver a infectarse, y no existe vacuna.

  • ¿La hepatitis B tiene cura?

    La hepatitis B aguda no tiene tratamiento específico y en la mayoría de los adultos se resuelve sola. En la crónica existen antivirales que ayudan a controlar la infección y a reducir complicaciones, pero el CDC aclara que no son una cura. Lo mejor es prevenirla con la vacuna.

  • ¿Cada cuánto debo hacerme la prueba de hepatitis?

    El CDC recomienda que todos los adultos se hagan al menos una vez en la vida la prueba de hepatitis B y la de hepatitis C, y que las embarazadas lo hagan en cada embarazo. Si tienes exposiciones de riesgo continuas, se recomiendan pruebas periódicas. En México la decisión se individualiza con tu médico según tus riesgos.

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