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Tricomoniasis: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La tricomoniasis suele pasar sin síntomas, pero se confirma con una prueba y tiene cura. Qué señales buscar, cómo se diagnostica y qué esperar de la consulta.

Por Dr. Adrián Martínez · 15 de octubre de 2026 · 10 min de lectura

Manos con guantes azules sostienen un portaobjetos de vidrio con una muestra de color naranja, sin rostros ni texto

Imagen ilustrativa generada digitalmente. No representa a pacientes ni personal real.

La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual causada por un parásito microscópico, Trichomonas vaginalis, y tiene cura. Lo que la hace difícil de notar es que la mayoría de las personas que la tienen no sienten nada: según el CDC, alrededor de 70 % no presenta síntomas. Cuando sí aparecen, en las mujeres suelen ser flujo vaginal distinto, picazón y ardor, y en los hombres, irritación dentro del pene o ardor al orinar. Como esas molestias se parecen a las de otras infecciones, la única forma de saber si se trata de tricomoniasis es una prueba de laboratorio, y el tratamiento lo indica un médico. Esta guía explica qué señales buscar, cómo se confirma, qué esperar de la consulta y por qué conviene que tu pareja también se valore.

¿Qué es la tricomoniasis y qué tan común es?

Es una infección producida por un organismo unicelular que vive en el tracto genital. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2020 hubo unos 156 millones de casos nuevos en personas de 15 a 49 años: 73,7 millones en mujeres y 82,6 millones en hombres. Cerca de un tercio ocurrió en la Región de África, seguida de la Región de las Américas. El CDC, por su parte, la describe como la infección de transmisión sexual curable más frecuente.

En México, la NOM-039-SSA2-2014 (la norma oficial para la prevención y el control de las infecciones de transmisión sexual) la incluye entre las enfermedades caracterizadas por flujo vaginal. Esa misma norma aclara que la vaginosis bacteriana y la candidiasis se agrupan con ella por razones clínicas, aunque no se consideran infecciones de transmisión sexual. Establece también que estas infecciones están sujetas a vigilancia epidemiológica y notificación obligatoria, y que los servicios de salud deben ofrecer diagnóstico y tratamiento a las personas con síntomas y a sus parejas sexuales.

Síntomas en mujeres

La OMS explica que en las mujeres la infección puede ser sintomática o no, y que más de la mitad de las mujeres infectadas presenta flujo vaginal, que a veces es purulento (con aspecto de pus). Las molestias que describen las fuentes son estas:

  • Flujo vaginal delgado, blanco, amarillento o verdoso, a veces con olor fuerte.
  • Picazón, ardor, enrojecimiento o dolor en la zona genital.
  • Molestia o dolor al orinar.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.

El CDC añade que los síntomas pueden ir de una irritación leve a una inflamación intensa, que pueden ir y venir, y que en algunas personas aparecen entre 5 y 28 días después del contagio, mientras que en otras tardan mucho más. Tener alguna de estas molestias no significa que sea tricomoniasis: son compartidas con otras causas de flujo y picazón, y por eso hace falta una valoración.

Síntomas en hombres

La OMS indica que la mayoría de los hombres infectados no tiene síntomas, y que alrededor de 10 % presenta uretritis (inflamación del conducto por donde sale la orina) o secreción por la uretra. El CDC describe picazón o irritación dentro del pene, ardor después de orinar o eyacular, y secreción. Sus guías clínicas añaden que en los hombres la infección puede asociarse con inflamación del epidídimo (el conducto que está detrás del testículo) o de la próstata.

Las guías del CDC estiman que este parásito explica entre 1 y 8 % de las uretritis no gonocócicas, según la población y el lugar. Por eso, cuando un hombre tiene una uretritis que persiste o regresa, el médico puede considerarla entre las causas posibles, sobre todo si ha tenido relaciones con mujeres.

Punto clave

Sin síntomas no quiere decir sin infección. Una parte grande de los casos pasa inadvertida y, sin tratamiento, la infección puede durar meses o incluso años, según el CDC. Ni tener síntomas confirma la tricomoniasis ni no tenerlos la descarta: solo una prueba lo hace.

¿Por qué tantas infecciones pasan desapercibidas?

Las cifras varían según la fuente. El CDC estima que cerca de 70 % de las personas infectadas no tiene signos ni síntomas, y sus guías clínicas hablan de entre 70 y 85 % con síntomas mínimos o nulos. La OMS, en cambio, señala que más de la mitad de las mujeres infectadas sí tiene flujo vaginal. Las dos fuentes no coinciden en el porcentaje exacto; lo que comparten es la idea central: una parte importante de las infecciones no da señales claras, y por eso no es posible saber a simple vista si alguien la tiene.

A esto se suma que los síntomas se confunden con los de otras causas de flujo y picazón vaginal. Si quieres entender cómo se distinguen entre sí y cuándo vale la pena consultar, estos artículos te ayudan a ubicar el panorama antes de tu cita.

Qué es habitual y qué amerita revisiónFlujo vaginal normal vs. anormal: cómo diferenciarlos →Dos causas frecuentes de síntomas parecidosVaginosis bacteriana vs. candidiasis: diferencias y por qué importa saberlo antes de automedicarte →

¿Cómo se transmite?

Se transmite por relaciones sexuales sin condón con una pareja que tiene la infección. Según el CDC, suele pasar entre un pene y una vagina, o entre dos vaginas, y rara vez infecta otras partes del cuerpo como las manos, la boca o el ano. Las personas sin síntomas también pueden transmitirla, lo que explica por qué se propaga con tanta facilidad sin que nadie lo note.

Como puede pasar meses o años sin dar señales, tener tricomoniasis no permite saber cuándo ni con quién ocurrió el contagio. Es una infección frecuente, común y tratable; recibir el diagnóstico no dice nada sobre tu conducta ni tu valor como persona, y no hay motivo para sentir vergüenza.

¿Cómo se diagnostica?

Los síntomas por sí solos no bastan, así que el médico combina la historia clínica y la exploración con una prueba de laboratorio. Según la OMS, la muestra preferida es vaginal o endocervical (del cuello del útero), y las pruebas pueden ser el examen de la muestra al microscopio o pruebas moleculares y de antígenos. Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos —como la PCR— se consideran en algunos entornos la referencia. En hombres, el CDC advierte que varias pruebas están aprobadas solo para mujeres, por lo que el laboratorio debe usar métodos validados para ellos.

Para entender la tabla, la sensibilidad es la proporción de infecciones reales que una prueba logra detectar: mientras más alta, menos infecciones se le escapan.

PruebaCómo funcionaLo que señalan las guías
Examen al microscopio (en fresco)Se observa la muestra al microscopioSensibilidad de 44 a 68 % frente al cultivo; baja a cerca de 20 % si la muestra no se lee dentro de la primera hora (CDC)
Pruebas moleculares (PCR o amplificación de ácidos nucleicos)Detectan el material genético del parásitoDetectan más infecciones que el microscopio en mujeres; algunas reportan sensibilidad de 95 a 100 % (CDC)
Pruebas rápidas de antígenoDan resultado en unos 10 a 15 minutosSensibilidad de 82 a 95 %; no se recomiendan en hombres por su baja sensibilidad, de 38 % frente a una prueba molecular (CDC)
CultivoSe intenta hacer crecer el parásito en laboratorioSensibilidad de 44 a 75 % (CDC)
PapanicolaouEstudio de células del cuello del úteroUn hallazgo en esta prueba no es diagnóstico y requiere confirmación (CDC)

Si la infección se confirma, la OMS recomienda hacer pruebas para otras infecciones de transmisión sexual, como VIH y sífilis, y avisar a las parejas sexuales. Si quieres saber qué detecta un panel de PCR y cómo leer un resultado, tienes más detalle en estos artículos.

Qué patógenos busca y cómo se toma la muestraPanel PCR de ITS: guía completa →Qué significa cada tipo de resultadoCómo interpretar resultados de pruebas de ITS →

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¿Tiene cura? Qué esperar del tratamiento

Sí. La OMS la describe como tratable y curable. El tratamiento es un antimicrobiano recetado por un médico: existe un antibiótico de primera línea, que es el mejor tratamiento, y hay opciones de segunda línea que solo deben prescribir profesionales de salud. Aquí no nombramos fármacos ni dosis a propósito: cuál corresponde a cada persona, y durante cuánto tiempo, depende del diagnóstico confirmado, de si hay embarazo, de las alergias y de otros factores que solo se valoran en consulta.

Por eso conviene confirmar el diagnóstico antes de tratar. La OMS explica que, donde no hay laboratorio, una mujer con flujo anormal puede recibir tratamiento dirigido a la vaginosis bacteriana, la candidiasis y la tricomoniasis a la vez, justamente porque son infecciones distintas con tratamientos distintos. Con una prueba que identifique la causa, el tratamiento se dirige a lo que de verdad hay.

La OMS indica que la resistencia al medicamento de primera línea es poco común, aunque el tratamiento falla en una pequeña proporción de casos; las guías del CDC la sitúan entre 4 y 10 %. También señalan que la mayoría de las recurrencias se consideran reinfecciones, es decir, un nuevo contagio, y no una falla del tratamiento. Si las molestias regresan, la indicación no es repetir un tratamiento por tu cuenta, sino volver a consulta.

Mientras dura el tratamiento, el CDC recomienda que la persona y sus parejas eviten las relaciones sexuales hasta que todos hayan sido tratados y los síntomas hayan desaparecido. Tu médico te indicará cuándo es seguro retomarlas.

Tu pareja, la reinfección y la prueba de control

El CDC considera vital tratar al mismo tiempo a todas las parejas sexuales para prevenir la reinfección, y señala que alrededor de 1 de cada 5 personas se vuelve a infectar en los tres meses siguientes al tratamiento. Las guías recomiendan que todas las mujeres sexualmente activas repitan la prueba unos tres meses después, aunque sus parejas hayan sido tratadas; si eso no es posible, en la siguiente consulta dentro de los 12 meses. Cuando se usa una prueba molecular, no debe hacerse antes de tres semanas tras terminar el tratamiento, para no detectar restos de material genético. Para los hombres, el CDC indica que los datos no bastan para recomendar repetirla.

Avisar a la pareja puede resultar incómodo. La OMS sugiere que, si no puedes hacerlo, pidas apoyo a tu profesional de salud para notificarlo; la NOM-039 recomienda al personal de salud que se estudie a las parejas o contactos de las personas afectadas. Si buscas ideas para abrir esa conversación sin culpas, este artículo te da algunas.

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Tricomoniasis y embarazo

La OMS indica que la infección no tratada se asocia con bajo peso al nacer, parto prematuro y ruptura prematura del saco amniótico, y que, aunque es poco común, puede pasar de la madre al recién nacido y causarle infecciones vaginales y respiratorias. El CDC estima una probabilidad 1,4 veces mayor de parto prematuro, ruptura prematura de membranas y bebés pequeños para su edad gestacional.

Las guías del CDC señalan que las embarazadas con síntomas deben hacerse la prueba y tratarse en cualquier etapa del embarazo, mientras que el tamizaje rutinario en embarazadas sin síntomas no ha demostrado beneficio. Si estás embarazada y notas cambios en el flujo o picazón, coméntalo en tu control prenatal; tu ginecólogo decide qué estudios y qué manejo te corresponden.

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Tricomoniasis, VIH y otras infecciones

La OMS indica que tener esta infección implica un riesgo 1,5 veces mayor de contraer VIH, y también la relaciona con un mayor riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica en mujeres. Las guías del CDC señalan que hasta 53 % de las mujeres con VIH tiene tricomoniasis, y recomiendan que ellas se hagan la prueba al ingresar a atención y al menos una vez al año. Por todo esto, un diagnóstico de tricomoniasis es una buena ocasión para revisar tu salud sexual en conjunto, no solo esta infección.

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¿Cómo se previene?

La OMS la considera prevenible, y el método más eficaz es el uso constante y correcto del condón. El CDC añade otras medidas: mantener una relación mutuamente monógama a largo plazo con una pareja que se haya hecho la prueba y no tenga la infección, hablar de los riesgos con las parejas nuevas antes de tener relaciones, y preguntar a tu médico si te conviene hacerte la prueba. La única forma de evitar por completo estas infecciones es no tener relaciones sexuales vaginales, anales ni orales. Hoy no existe vacuna: según la OMS, las vacunas contra la tricomoniasis están en fase preclínica.

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¿Cuándo conviene acudir a valoración?

Ninguna de las situaciones siguientes equivale a un diagnóstico; son motivos para que un profesional te revise y, si hace falta, pida la prueba adecuada:

  • Notas flujo vaginal con color, olor o cantidad distintos a lo habitual, o picazón, ardor o enrojecimiento genital.
  • Sientes ardor al orinar, irritación dentro del pene o secreción.
  • Tienes dolor durante las relaciones sexuales.
  • Tu pareja recibió un diagnóstico de tricomoniasis o de otra infección de transmisión sexual.
  • Estás embarazada y notas cambios en el flujo.
  • Tuviste relaciones sin condón con una pareja nueva y nunca te has hecho pruebas de ITS.
  • Terminaste un tratamiento y las molestias regresan.

En la consulta puedes preguntar qué infecciones incluye exactamente el estudio que te ofrecen, qué tipo de muestra se necesita, cuándo estarán los resultados y si conviene que tu pareja también se valore. Contar con esas respuestas antes de decidir te da más tranquilidad que improvisar.

En resumen

La tricomoniasis es frecuente, muchas veces silenciosa y curable. Sus síntomas —flujo distinto, picazón, ardor al orinar— se parecen a los de otras infecciones, así que no sirven para diagnosticarte por tu cuenta, y su ausencia tampoco descarta la infección. Se confirma con una prueba de laboratorio, se trata con medicamentos que receta un médico y exige cuidar dos cosas: que la pareja también se atienda y que, pasado un tiempo, se repita la prueba para confirmar que no hubo reinfección. Si algo de lo que leíste coincide con lo que sientes, o simplemente quieres salir de dudas, una valoración confidencial es el siguiente paso.

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Aviso importante: la información de este artículo es estrictamente informativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional de la salud. Consulta a tu médico.

Preguntas sobre este tema

  • ¿La tricomoniasis siempre da síntomas?

    No. El CDC estima que cerca de 7 de cada 10 personas infectadas no tienen síntomas, y la OMS señala que la mayoría de los hombres tampoco los presenta. Cuando aparecen, en mujeres suelen ser flujo diferente, picazón y ardor, y en hombres, irritación o ardor al orinar. Solo una prueba de laboratorio confirma el diagnóstico.

  • ¿La tricomoniasis tiene cura?

    Sí. La OMS la describe como tratable y curable, y el CDC como la infección de transmisión sexual curable más frecuente. El tratamiento lo indica un médico después de confirmar el diagnóstico, y conviene que las parejas sexuales se traten al mismo tiempo para evitar reinfecciones.

  • ¿Cómo se confirma que tengo tricomoniasis?

    Con una prueba de laboratorio a partir de una muestra genital. Las pruebas moleculares (como la PCR) detectan más infecciones que el examen al microscopio en mujeres. Los síntomas por sí solos no bastan, porque se parecen a los de la vaginosis bacteriana o la candidiasis.

  • ¿Puede volver después de tratarla?

    Sí, y es frecuente: el CDC señala que alrededor de 1 de cada 5 personas se reinfecta en los tres meses siguientes al tratamiento, casi siempre por una pareja que no se trató. Por eso las guías recomiendan tratar a las parejas al mismo tiempo y repetir la prueba unos tres meses después en mujeres sexualmente activas.

  • ¿Es peligrosa durante el embarazo?

    Sin tratamiento se asocia con parto prematuro, bajo peso al nacer y ruptura prematura de membranas, según la OMS. Si estás embarazada y notas cambios en el flujo o picazón, coméntalo en tu control prenatal para que tu ginecólogo decida qué estudios y qué manejo te corresponden.

  • ¿Tengo que avisarle a mi pareja?

    Sí. La OMS indica que notificar a las parejas sexuales es clave para prevenir nuevas infecciones y reinfecciones. Si no te sientes en condiciones de hacerlo, puedes pedir apoyo a tu profesional de salud para que lo comunique de forma confidencial.

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